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Argentina
Dios colocó a la Argentina en la mente y el corazón de un pequeño grupo de valientes
pioneros bautistas en las últimas décadas del siglo 19 y las primeras del siglo 20, una
época inmigratoria y llena de cambios sociales. Como resultado, los bautistas argentinos
tienen una herencia de hombres y mujeres que se destacan en la expresión de su
fe. Este
período inicial de presencia bautista se caracterizaba por la lucha de lograr una
libertad religiosa y, a causa de la fidelidad de estos pioneros, el cristianismo
evangélico goza de una amplia expresión religiosa en la actualidad.
Tierra
Argentina es un país grande, la octava nación más grande del mundo. En sus extremos
su territorio mide 3.700 km de largo y 1.550 km de ancho. El clima puede variar de lo
sub-trópico a lo sub-antártico.
El gran Río de la Plata, junto con sus cauces tributarios que fluyen del norte, provee al
país no solamente de un recurso natural de transporte sino también de su puerto
principal, la ciudad de Buenos Aires. Razones geográficas, comerciales y culturales han
dado curso históricamente a las tendencias monopolísticas y centralistas en la vida
política y económica del país, enfocándose principalmente en esta ciudad capital de la
república: Buenos Aires. Estas fuertes tendencias también han afectado la vida y el
desarrollo de los evangélicos bautistas.
Argentina es escasamente poblada (aproximadamente 36.000.000), con casi dos tercios de sus
ciudadanos concentrados en templadas zonas urbanizadas. Alrededor de estas áreas se
encuentran llanuras fértiles con abundantes cosechas de granos y estancias
ganaderas.
El
Pueblo y su Religión
La herencia cultural y religiosa de la gente explica parcialmente la ausencia de un
testimonio formal bautista previo al siglo 20. A diferencia de la experiencia
norteamericana, los primeros exploradores y colonos en Argentina fueron impulsados por una
búsqueda de riqueza. El gran "mar de agua dulce" fue bautizado el Río de
la Plata en la esperanza que conduciría a las minas de plata en la cordillera
andina. (El nombre "Argentina" proviene de la palabra litina para el metal
plata, argentum.) Los primeros conquistadores y exploradores no tenían planes
para radicarse en forma permanente así que no llegaron acompañados por sus
familiares.
Tanto la política como la religión fueron controladas desde España. El territorio
argentino pronto demostró una mezcla de influencias raciales y culturales tanto
españolas como indígenas. Los caballos y el ganado introducidos al país por los
conquistadores se reprodujeron rápidamente en los lujosos pastos de las pampas
húmedas,
y la "tierra de plata" se convirtió en una tierra de ganado.
Con el aumento de la población y el establecimiento de ciudades más
permanentes, España
intentó gobernar a la Argentina a distancia, desde el Perú. No le fue permitido a Buenos
Aires que tuviera un puerto propio así que todo el comercio internacional tuvo que pasar
por la capital limeña. El resentimiento, la oposición a la autoridad
existente, el contrabando, el soborno y finalmente el conflicto abierto, llegaron a ser parte de la
estructura social. La revolución resultante tenía como fin una independencia formal en
1816.
Los cambios de inmigración durante la última mitad del siglo 19 abrieron el surco al
testimonio bautista. Los portales del país fueron abiertos y una inundación inmigratoria
europea llegó de Italia y España, y también en un grado menor, de Alemania, Rusia y
otros países. Fuera de las pocas personas ricas y establecidas de sangre española y la
dominante población criolla, esta nueva ola de inmigrantes formó la base de la futura
clase media de granjeros, comerciantes, artesanos y profesionales. La composición racial
del país cambió del dominante criollo (español/indio) al europeo.
Actualmente, ocho de
cada diez habitantes son de procedencia europea.
Junto con los inmigrantes, llegaron los protestantes evangélicos. Como es de
esperar,
ansiaban una forma de adoración familiar a su propia experiencia. Dios ya estaba
preparando a los bautistas para aliviar el anhelo del alma de un pueblo instintivamente
religioso.
Los
Comienzos Bautistas
Durante este período de cambio racial, Pablo Besson, un bien capacitado pastor suizo
bautista llegó a Argentina en 1881 invitado por una pequeña colonia agrícola de
bautistas franceses en la provincia de Santa Fe. Un lingüista competente y un bautista
ferviente cuyas convicciones nacieron del estudio de las Sagradas Escrituras, Besson se
trasladó en poco tiempo a Buenos Aires. Allí organizó la primera iglesia bautista
argentina de habla hispana. Esto fue un cambio radical con la tradición, dado que las
pocas congregaciones evangélicas hasta entonces eran disponibles solamente para grupos de
lengua extranjera. Besson comenzó una lucha para la libertad religiosa (culto, matrimonio
civil, entierro oficial para los no católicos, educación, etc.) y su fuida pluma y su
mente aguda pronto encontraron eco en el espíritu liberal de la nueva Argentina.
De Norteamérica llegó otro pionero: Sidney Sowell arribó en 1903 como el primer
representante de los bautistas del sur. Se unió con Besson y Dios bendijo los esfuerzos
de los dos. Besson ya había organizado tres iglesias bautistas independientes. Estos
humildes comienzos fueron bien fundados por convicción personal, el compromiso y la
sólida erudición bíblica. Los hilos geográficos, sociológicos e históricos
comenzaron a entretejerse y las iglesias bautistas encontraron un cimiento
sólido.
Otras
Influencias Religiosas
También entraron al país otras corrientes evangélicas durante este mismo
período.
Para findes del siglo 19 los metodistas organizaron un testimonio formal en
castellano.
Posteriormente los Hermanos Libres, luteranos y grupos pentecostales aumentaron las filas
de aquellos que están proclamando las Buenas Nuevas de Dios en castellano. Primeramente
vendida y distribuida por sociedades bíblicas extranjeras, hoy la Santa Biblia se imprime
localmente y sigue siendo un best seller.
Aunque oficialmente la religión de la nación es la católico-romana, la cantidad de las
personas que son fieles en su cumplimiento religioso es nominal. Elementos conservadores
se han opuesto a todo que no sea la establecida iglesia oficial; sin embargo, como en la
vida política, una actitud más liberal prevalece y la libertad religiosa (con algunas
restricciones) es una tradición amada. Uno de afuera llamaría este espíritu tolerante
como una actitud de indiferencia benévola. A la vez, las reformas instituidas en el
catolicismo romano han logrado un espíritu genuino de renovación espiritual en algunos
círculos con un énfasis centrado en Jesucristo y en la revelación bíblica.
Los
Bautistas Hoy en la Argentina
Desde comienzos humildes, el testimonio bautista empezó a moverse
rápidamente. En
1909, seis años después del arribo de Sowell, fue organizada la Convención
Evangélica Bautista. Actualmente hay más de 450 iglesias y más de 400 otros
lugares de predicación afiliados con la Convención. Desde estos dos hombres llamados por
Dios, juntos con sus familias, el testimonio bautista ha crecido hasta la actualidad en
que hay más de 560 pastores bautistas argentinos y 72 representantes extranjeros de la
Junta Misionera Internacional de los bautistas del sur (EE.UU.) que sirven juntos en la
"tierra de plata". Los bautismos ascienden a 5.000 por año y las congregaciones
cuentan con una membresía global de 67.000 personas.
La Convención ha sido orientada a las misiones desde su comienzo. Durante los primeros
años tanto el personal como los recursos financieros fueron enviados a Chile, Paraguay y
Uruguay. Actualmente, los bautistas argentinos tienen misioneros nacionales que sirven en
muchas ciudades del país y aún en otros países alrededor del mundo.
La Escuela Dominical es una herramienta eficaz en las congregaciones locales, con una
inscripción de más de 41.000. La Convención Misionera de Mujeres Bautistas también es
una fuerza activa con más de 17.000 miembros: su preocupación misionera se armoniza con
su fervor evangelístico.
La comunión cristiana juega un papel vital en la vida de la iglesia en una sociedad
secular que hace grandes demandas sobre la fe y la vitalidad de nuevos creyentes y
congregaciones. Hay un esfuerzo evangelístico a través de los medios masivos. Programas
radiales y televisivos son producidos por el Departamento de Medios de la Convención para
ser difundidos no solamente en la Argentina sino también en otros países
latinoamericanos.
Los bautistas tienen una respuesta ante el sufrimiento humano. La Convención Evangélica
Bautista Argentina, con la ayuda de otras agencias misioneras, ministra a específicas
necesidades humanas. Las iglesias bautistas administran hogares tanto infantiles como de
ancianos. Además coopera con los bautistas del sur (EE.UU.) a través de la Junta
Misionera Internacional para aliviar el sufrimiento en los grandes desastres. Las iglesias
locales tienen por lo menos 60 centros comunitarios que sirven a más de 7.200 personas
cada año. También muchas iglesias auspician jardines infantiles y otras operan escuelas
primarias que cuentan con más de 5.600 alumnos inscriptos.
La educación teológica ocupa un lugar importante en la estrategia bautista. El Seminario
Internacional Teológico Bautista en Buenos Aires, establecido con la ayuda de los
bautistas del sur (EE.UU.) tiene una inscripción actual de 209 alumnos. la biblioteca
contiene más de 41.000 libros. Centros de extensión e institutos bíblicos esparcidos
por todo el país ofrecen oportunidades adicionales para capacitar 1.500 líderes
bautistas.
Muchos jóvenes se ocupan de un testimonio efectivo tanto individual como
colectivo. Se
mueve la juventud bautista en la sociedad con una fe dinámica convencida de que la
verdadera libertad se encuentra solamente en Cristo.
El
Desafío para los Bautistas Argentinos
En la actualidad Argentina enfrenta muchos problemas: el desempleo, el cambio
sociológico y la entrada de ideologías variadas. Hay fuertes presiones sobre las
estructuras económicas. Los inmigrantes de países limítrofes buscan alivio de los
problemas de sus propios países y llenan grandes sectores de viviendas precarias
alrededor de las principales ciudades. El área metropolitana de Buenos Aires ha crecido a
una población de casi 13.000.000. El traslado desde las áreas rurales a los centros
urbanos en otras ciudades, tales como Córdoba, Mendoza y Rosario, hace más evidente este
fenónemo. Esto trae sus consecuentes problemas sociales. Se ha logrado un notable
progreso nacional en muchas áreas; sin embargo, la tarea futura es asombrosa e incluye
una necesidad imperante de un despertar moral y espiritual.
El mensaje divino de la redención del hombre íntegro tiene una pertinencia como nunca
antes. A esta causa la Misión Evangélica Bautista, junto a un capacitado liderazgo
nacional, está dedicada a cooperar en la construcción de una nueva Argentina para hoy y
para el futuro. A pesar del crecimiento de la Convención y su programa Cooperativo
Financiero, los bautistas argentinos no están todavía listos para enfrentar a solas la
plena responsabilidad de compartir a Cristo con su nación. Existe todavía una necesidad
de misioneros dispuestos a cooperar con sus hermanos argentinos en esta tarea
desafiante.
Con oración y dedicación, los bautistas del sur (EE.UU.) extienden sus manos con sus
hermanos bautistas argentinos y en un rol de cooperación, comparten el mensaje
de salvación en la "tierra de plata". ¡Ore para que muchos en Argentina
encuentren la riqueza de Dios en Jesucristo!
Adaptado de material escrito por el Dr.Andrés
Glaze, ex-rector del Seminario Internacional Teológico Bautista, Buenos Aires..
ArgentinaOffice (at) samregion.com
rev. 21 Feb 2002